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Cómo preparar tu barco para la temporada (y para guardarlo)

Dos checklists claros: el de arrancar la temporada con el barco a punto y el de dejarlo parado sin que te lo encuentres hecho un desastre a la vuelta. Adaptados al clima de Gran Canaria.

En Canarias no existe la temporada náutica de manual: aquí se navega todo el año, así que lo que manda no es el calendario sino el uso. Hay barcos que salen cada fin de semana y otros que pasan tres meses amarrados mientras el propietario está fuera. Son dos situaciones que necesitan preparaciones distintas, y confundirlas es la razón número uno de que alguien vuelva a su barco en octubre y se lo encuentre con moho en los cojines y el casco lleno de vida marina.

Antes de nada: qué cambia en Gran Canaria

El invernaje clásico —vaciar circuitos para que no revienten con las heladas, sacar baterías al garaje— aquí no tiene sentido: no hiela nunca. Lo agresivo es otra combinación, y trabaja los doce meses del año: sol constante, salitre en suspensión, episodios de calima y un agua templada que acelera el crecimiento de algas en la obra viva. Traducido: un barco parado aquí no se congela, se enmohece, se decolora y se llena de fouling.

Idea clave: el trabajo que te ahorras al guardar el barco lo pagas multiplicado al recuperarlo. Una tarde bien invertida antes de dejarlo parado ahorra fácilmente dos días de puesta a punto después.

Checklist para preparar el barco para la temporada

Cuando el barco lleva semanas o meses sin moverse, no basta con quitar las fundas y arrancar. Este es el orden que seguimos nosotros, de fuera hacia dentro:

1. Lavado general y revisión del gelcoat

Empieza por un lavado completo de casco y cubierta con agua dulce y jabón neutro, que además te sirve de inspección: con el barco limpio se ven las microfisuras, las manchas de óxido y las zonas mate que estaban tapadas por la suciedad. Si el gelcoat ha perdido brillo o está calcáreo al tacto, este es el momento de pulir y encerar, no en agosto con el barco lleno de gente. Tienes el detalle en la guía sobre cómo proteger el gelcoat y evitar la ósmosis.

2. Obra viva y hélices

Revisa el estado del antifouling y de los ánodos de sacrificio. Un ánodo consumido más de la mitad se cambia sin discusión: cuesta poco y protege piezas que cuestan mucho. Si el barco ha estado parado, lo normal es encontrar algas y una capa de organismos en la línea de flotación que conviene retirar antes de la primera salida, porque afecta al consumo y a la velocidad más de lo que parece.

3. Motor, circuitos y baterías

Niveles de aceite y refrigerante, filtros, impulsor de la bomba de agua salada y estado de correas y latiguillos. Comprueba las baterías con multímetro: si han estado sin cargador de mantenimiento, no te fíes de que arranquen una vez, pueden estar dañadas y dejarte tirado al segundo día.

4. Interior, olores y humedad

Abre todo, ventila varias horas y revisa armarios, pañoles y el fondo de los cofres. Los primeros puntos negros aparecen siempre en los mismos sitios: bajo los colchones, detrás de los forros y en el pañol de proa. Si encuentras algo, actúa ya: lo cuenta paso a paso el artículo sobre cómo eliminar y prevenir el moho en el interior del barco.

5. Seguridad y tapicerías

Caducidades de bengalas y extintores, chalecos, botiquín, luces de navegación y bomba de achique con su automático: es la parte menos agradecida de la lista y la única que puede acabar mal de verdad. Después, cojines limpios, capota reimpermeabilizada, teca cepillada e inox repasado, con el método que explicamos en cómo limpiar las tapicerías y la capota de tu barco.

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Checklist para dejar el barco guardado

Aquí la regla es simple: limpio, seco y ventilado. Todo lo demás son matices.

El error más caro: dejarlo "solo unas semanas"

Las paradas largas casi nunca se planifican: empiezan como un mes que se convierte en cuatro, y el barco se queda tal cual quedó el último día de uso. Cuando el propietario vuelve, el trabajo ya no es limpieza, es recuperación: moho instalado en costuras y espumas, calima adherida al gelcoat, óxido en el inox y una obra viva que necesita buceador. La diferencia de coste es enorme y el 90 % se decide en la tarde anterior a marcharte. Los intervalos recomendados zona por zona los tienes en cada cuánto hay que limpiar un barco.

Truco: si vas a estar fuera más de un mes, contrata al menos una visita de aclarado con agua dulce cada dos o tres semanas. Es barato, tarda poco y evita casi todo lo anterior.

Cuándo delegarlo

Preparar un barco de menos de siete metros es una mañana de trabajo. A partir de ahí, y sobre todo con teca, tapicería exterior amplia o instalaciones de agua, la lista se hace larga y hay partes que requieren producto y equipo específicos. En Mar Brillo hacemos tanto la puesta a punto de inicio de temporada como la preparación para parada larga, con visitas de mantenimiento mientras el barco está parado. Si tienes el amarre en la capital, puedes ver cómo trabajamos en limpieza de yates en Las Palmas, y los importes por eslora están en nuestra página de precios.

Preguntas frecuentes

¿Hay que hacer invernaje al barco en Canarias?

No en el sentido clásico: aquí no hay heladas ni hace falta vaciar circuitos por el frío. Lo que sí necesitas es una preparación para parada larga centrada en la humedad, el sol y el fouling del casco, que trabajan los doce meses del año. El barco no se congela, pero se enmohece, se decolora y se llena de vida marina bajo la línea de flotación.

¿Cuánto tiempo puede estar un barco amarrado sin usarse en Gran Canaria?

Sin problemas graves, unas cuatro a seis semanas si se ha dejado limpio, seco y ventilado. A partir de ahí aparecen el moho interior, las manchas de calima adheridas al gelcoat y una capa de fouling que ya no se quita con un cepillado. Lo ideal es una revisión y aclarado cada dos o tres semanas.

¿Qué hago con las tapicerías si voy a dejar el barco parado varios meses?

Límpialas, sécalas por completo y guárdalas ventiladas o de canto, nunca apiladas en un cofre cerrado. Si se quedan a bordo, fundas transpirables y cojines separados de las superficies para que circule el aire. Un cojín guardado húmedo es la causa más frecuente del moho que te encuentras al volver.

¿Merece la pena limpiar el barco antes de guardarlo si nadie lo va a ver?

Sí, es el paso más rentable de todos. La sal, la calima y los restos orgánicos siguen actuando sobre el gelcoat, el inox y la teca con el barco parado, así que la suciedad que dejes se convierte en daño acumulado. Guardar un barco limpio ahorra bastante trabajo y dinero en la puesta a punto siguiente.